La importancia social del agua

Por: Jesús Castillo

El modelo democrático y productivista basado en la creciente capacidad técnica y tecnológica del ser humano para intervenir los ciclos naturales ha generado crecientes problemas socio-ambientales que afectan al conjunto de la sociedad, presente y futura.  Durante las últimas décadas han emergido modelos alternativos basados en la concepción del agua como un bien común y un patrimonio común que pertenece al conjunto de la sociedad y debe ser gestionada con transparencia, participación y equidad, con criterios de conservación a largo plazo, para que la generación presente pueda disfrutar equitativamente de los beneficios proporcionados por el agua y lo puedan seguir haciendo las generaciones futuras.

Así,  se indica que la relación que establece la sociedad con el agua pone de manifiesto el modelo de relación de esa sociedad con la naturaleza y también entre los miembros que conforman esa sociedad. En las sociedades modernas el discurso dominante en la política del agua se refiere al agua meramente como recurso hídrico o recurso hidráulico, desvinculándola de su contexto territorial y abstrayéndola, por tanto, de su intrínseca relación con los ecosistemas y el ciclo hidrológico así como de su vinculación con los pueblos que habitan y dependen de esos ecosistemas. Esta conceptualización del agua como recurso apropiable, separado del territorio, materializa una relación de dominación del ser humano sobre la naturaleza y sobre los otros, facilitada por el avance tecnológico y la mercantilización del agua al servicio de los intereses de los grupos que detentan el poder económico y político en cada momento, y que definen los objetivos de la sociedad en base a fines instrumentales de perpetuación de las relaciones de poder, de crecimiento económico e, incluso, de expansión financiera.

En este contexto, el agua es una mercancía y los ecosistemas acuáticos, fuertemente intervenidos por obras de acumulación y transporte de agua para maximizar su extracción o transformación en energía eléctrica, devienen partes de un sistema de explotación hidráulica. En tanto que mercancía, el valor del agua es el valor de su escasez socialmente construida en la medida en que el agua es apropiada por un agente, se convierte en escasa para los demás, que no tienen derecho a su uso o que han de adquirirlo y su gestión se encamina a maximizar su obtención, perdiendo de vista que su disponibilidad futura, incluso como recurso, depende de los ecosistemas y de la salud de éstos a largo plazo.

Bajo el escudo del productivismo cortoplacista en que se ha traducido la idea de progreso social durante los últimos siglos, la creciente capacidad técnica y tecnológica del ser humano para intervenir los ciclos naturales ha generado crecientes problemas socio-ambientales. Así  la sociedad del siglo XXI se ha configurado como una sociedad del riesgo, que pone en riesgo la viabilidad ecológica del planeta y, por ende, de las personas que lo habitamos y que lo habitarán en el futuro.

aguay sociedad

Por su parte, algunos autores manifiestan que en este contexto de producción acelerada de riesgos contaminación; agotamiento de recursos naturales; pérdida de biodiversidad; alteración de los ciclos hidrológicos, de nutrientes, de sedimentos, atmosféricos; alteración del clima; incremento de la vulnerabilidad social frente a cambios ambientales, tecnológicos, económicos y sociales emergen modelos alternativos de relación sociedad-naturaleza y en el seno de la sociedad. Con respecto al agua, estos modelos parten de una reformulación de la percepción del agua y de su importancia social, muchas veces en consonancia con las funciones de interés social del agua que se han ido deteriorando o perdiendo. Estos modelos alternativos de percepción y relación con el agua parten de una visión ética, integral y multifuncional del agua:

El agua es fuente de vida: el agua es necesaria para la vida digna de las personas y el mantenimiento y evolución de los ecosistemas y la biodiversidad.

El agua es un recurso renovable, pero su disponibilidad es limitada en el tiempo y en el espacio: la disponibilidad de agua para usos humanos depende de la salud de los ecosistemas por los que transcurre, y éstos a su vez se ven afectados por las presiones e impactos que las actividades humanas ejercen sobre ellos -extracciones, canalizaciones, regulación de caudales, vertidos contaminantes, extracción de gravas, etc. – muchas de las cuales son acumulativas e, incluso, irreversibles.  El agua configura el territorio: el agua está íntimamente vinculada al territorio por el que transcurre, al cual modela dando lugar a valles, ríos, lagos, bosques, llanuras aluviales, estuarios, etc.

El agua configura el paisaje y el espacio vital: la abundancia o escasez de agua en un territorio configura paisajes característicos y da lugar a prácticas en el manejo y organización del uso del agua concretas en las sociedades asentadas en cada territorio. Configura además el espacio vital de la sociedad no sólo desde el punto de vista de la supervivencia material sino también desde la perspectiva emocional.

El agua es un elemento de referencia de la identidad cultural de los pueblos: los paisajes de agua así como las experiencias vividas en torno al agua configuran una parte importante de la identidad cultural de las personas y de los pueblos que se manifiesta como referencia territorial y vivencial a través de la idiosincrasia popular, las festividades, la toponimia, las expresiones artísticas, la ritualidad o las experiencias lúdicas.

El agua no es sustituible: si bien se han desarrollado infraestructuras que permiten la obtención artificial de agua dulce, la multiplicidad de funciones ecológicas, sociales y económicas que prestan los ecosistemas acuáticos de agua dulce son insustituibles. El deterioro o la desaparición de un ecosistema no afectará sólo a la generación actual sino que lo hará también a las generaciones futuras. Por ello, en la balanza de la equidad debe pesar la precaución.

Por ello estos modelos alternativos de percepción y relación con el agua la conceptualizan como un bien común -que pertenece al conjunto de la sociedad y que por tanto ha de ser gestionado en beneficio de la calidad de vida del conjunto de la sociedad, incluyendo a las generaciones futuras- y como un patrimonio común –que pertenece al conjunto de la sociedad y debe ser conservado a largo plazo, para que la generación presente pueda disfrutar equitativamente de los beneficios que genera y lo puedan seguir haciendo las generaciones futuras. Ello implica que la gestión del agua ha de estar basada en una responsabilidad compartida que requiere a su vez transparencia en la información tanto de fines como de medios y mecanismos participativos efectivos en toma de decisiones (democracia deliberativa) que incluyan a todos los interesados y tengan en cuenta también los intereses de las generaciones futuras.

agua y sociedad I

Los conflictos socio-ambientales en torno al agua han dado lugar a lo largo de las dos últimas décadas a la articulación de un discurso alternativo en torno al agua. Este discurso se basa en la recuperación de los valores emocionales y éticos del agua y en la necesidad de organizar la gestión del agua atendiendo al bien común de la sociedad, es decir, poniendo la racionalidad económica al servicio de los objetivos de bienestar de la sociedad. La articulación de este discurso, conocido genéricamente como Nueva Cultura del Agua (NCA), se basa en la integración de la diversidad social a través de distintas formas organizativas, entidades, colectivos, organizaciones ecologistas, plataformas, redes, entre otras, y a través de distintas escalas territoriales.

 

La gestión del agua

Por: Jesús Castillo.Maracay

 

En términos generales, se llama gestión de agua al conjunto de decisiones que afectan y condicionan el uso que se hace de ella.

La gestión incluye, entonces, las decisiones que se toman en relación con una extensa gama de acciones como ser: desarrollar, ordenar, habilitar, gestionar, administrar, manejar, preservar, proteger, recuperar, aprovechar, conservar, distribuir el agua. De todas ellas el término desarrollar es el más amplio puesto que abarca todas las acciones. De lo dicho anteriormente, se infiere, que el gestor de agua es ante todo, un decisor y un agente de desarrollo.

Ahora bien, la definición de gestión varía de acuerdo con diferentes criterios. Si tenemos en cuenta el territorio que abarca, en la gestión se pueden diferenciar los siguientes niveles: municipal, de provincia, de estado, de región, cuenca, global, entre otros.

La gestión de agua adquiere diferentes matices. Si se tiene en cuenta los objetivos finales, la gestión del agua puede tender al desarrollo integral del recurso, al desarrollo sustentable, al mejoramiento de la calidad de vida. Entonces, la gestión puede comprender acciones como: captar agua y suministrarla, evitarla erosión de los suelos, recuperar niveles de calidad de agua, alcanzar determinado nivel de rendimiento de la producción, etc. Y, si se consideran las acciones específicas que se necesitan para lograr lo anterior: construir un embalse, capacitar a los campesinos, lograr créditos, etc. También la gestión de agua puede estar enmarcada en estrategias de diferentes envergaduras: proyectos, programas, acciones y abarcar a distintas poblaciones objetivo.

embalse de camatagua

Otro modo de definir la gestión es atendiendo a los mecanismos de participación de los actores involucrados en la toma de decisiones; así podríamos distinguir, a groso modo, una gestión tradicional en la que la facultad de decidir está concentrada en una institución que ejerce la autoridad de agua o en el grupo que conduce un programa o proyecto sin que intervengan otros actores sociales.

Éste tipo de gestión se opone a otro modelo, de carácter participativo o democrático en que se fija una serie de procedimientos por los cuales los usuarios, productores, empresarios, organizaciones no gubernamentales, técnicos, administradores y actores del gobierno tienen una relación de simetría a la hora de plantear agenda o participar en la toma de decisiones.

Por último, según se conceptualice el agua como un recurso natural, un componente del medio ambiente o un activo social, hay diferencias en lo que se entiende por su gestión. Esta diversidad de criterios explica que bajo el nombre de gestión de agua, caigan cómodamente las siguientes situaciones: De la diversidad de definiciones y enfoques que empapan la gestión deriva la diversidad de conceptos aludidos en la definición de gestor de agua. Como puede verse, la función de gestor de agua puede recaer en un director de programa, proyecto o acción puntual, en una autoridad municipal, provincial o de estado, en una  autoridad de cuenca o en un grupo de ciudadanos que se asocian con el fin de tomar decisiones y ejecutar acciones en relación con el agua.

embalse Lagartijo

Sin embargo, creemos que en un sentido más estricto, el perfil de un gestor tiene tres componentes básicos: es un decisor, es un agente de desarrollo, sus acciones y decisiones impactan en el uso del agua y en la normativa relativa a su uso.

Algunos modelos de gestión de agua, como la Gestión Integrada de Recursos Hídricos (GIRH), en la definición misma son difíciles.  Para la Global Water Partner ship (GWP) ,(2000), el manejo integrado de recursos hídricos es un proceso que promueve el manejo de desarrollo coordinado del agua, la tierra y los recursos relacionados, con el fin de maximizar el bienestar social y económico resultante de manera equitativa sin comprometer la sustentabilidad de los ecosistemas vitales, mientras que para para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es el conjunto de  actividades o proyectos encaminados a aumentar la conservación del agua y a utilizarla más eficientemente y aumentar la complementariedad tanto en cantidad como en calidad, o reducir los conflictos entre usos que compiten, en un determinado subsector o entre subsectores. Incluye tanto y fomenta la existencia de organizaciones competentes, marcos reguladores y recursos humanos.

Ambos enfoques se nutren de principios y recomendaciones que provienen de criterios comunes propios de entidades internacionales. Para el autor, la GIRH procura un abordaje holístico y multidimensional del manejo de agua que se manifiesta en los diferentes usos del concepto. Según se haga hincapié en los distintos planos, GIRH se refiere a:

  • Integración del manejo de la demanda y de la oferta de agua.
  • Integración del manejo de agua dulce y de la zona costera.
  • Integración del manejo de la tierra y el agua: agua verde (flujos de vapor de agua) y agua azul (flujos de agua de ríos y acuíferos).
  • Integración del manejo de las aguas de superficie y subterráneas.
  • Integración de la calidad y la cantidad en el manejo de recursos de agua (agua y desechos)
  • Integración entre intereses de usuarios aguas arriba y aguas abajo (hidrosoberanía e hidrosolidaridad)
  • Integración transectorial en el desarrollo de la política nacional: integrada con la política económica nacional, como con las políticas nacionales sectoriales (es un tema de la administración de energía como de la de alimentación).
  • Integración de los roles del estado, el sector privado, los usuarios y la comunidad.
  • Integración institucional: coordinación de los roles institucionales y las funciones de los varios niveles administrativos relacionados.
  • Integración del valor económico, ambiental y social del agua: establecimiento de prácticas regulatorias y de instrumentos que garanticen la sustentabilidad y el valor del agua.
  • Integración de los actores sociales involucrados: participación real, informada y comprometida de todos los actores de la cuenca. (Familia y representantes de la Cuenca Internacional).
  • Integración de los instrumentos de gestión: instrumentos operacionales para una regulación efectiva, monitoreo y cumplimiento (participativos, de desarrollo científico y tecnológico, de acceso a la información y educativos y de concientización).

Es necesario, sin embargo, señalar que la Gestión Integrada de Recursos Hídricos no ha avanzado en todos los aspectos en forma pareja y que en los países en vía de desarrollo es una modalidad de gestión nueva tanto como importada.

La CEPAL (1994) señala que América Latina compró un ‘modelo holístico’ de países que llevaban 70 o más años manejando sus recursos naturales a  nivel sectorial, tal como los Estados Unidos de Norteamérica donde existían servicios de conservación de suelos, servicios forestales y entidades de manejo de grandes cuencas; algunas funcionando desde 1900. Estos avances les permitían disponer de organizaciones de usuarios, de reglamentos, de manuales de trabajo ya probados, de programas de capacitación en universidades y centros de investigaciones.

Esto explica de algún modo que en la esfera práctica, en América Latina, se haya avanzado  con distinta suerte en la aplicación del GIRH. Mientras en algunos aspectos la integración se va haciendo realidad, en otros, la utilización del término remite a un conjunto de situaciones deseables. La existencia de esta brecha podría ser producto de la forma ambigua y simplista con que se definen o utilizan ciertos conceptos de relevancia. Si bien las entidades mencionadas sostienen un discurso en pro de un enfoque holístico y de la integración multisectorial, en el plano del discurso mismo se eluden las cuestiones de la integración de saberes y de la participación.

En relación con la primera observación, de un enfoque holístico debiera esperarse la integración de los conocimientos, de actores de distintas disciplinas, de diferentes grados de formación, poseedores de diversos conocimientos dispersos en múltiples actores de la vida comunitaria. Al respecto, la misma CEPAL (1994) señala que el mayor vacío en los aportes del exterior se encuentra sin embargo, en la escasez de créditos y donaciones para construir y fortalecer programas de apoyo para mejorar la capacidad de gestión de los propios usuarios, aspecto que es aún más relevante en un proceso de privatización.

Este vacío es sobre todo grave cuando se requiere actuar con usuarios del medio que, por no ser poseedores ni de la educación ni de las tenencias legales, necesitan una dotación mayor de servicios y de continuidad en el apoyo. Un programa para organizar la población, por ejemplo, en manejo de cuencas requiere no menos de diez años de fomento y presencia regular de promotores.

 

 

El lago de los Tacariguas

 

EL LAGO DE LOS TACARIGUAS Y SUS IMPLICACIONES AMBIENTALES Y SOCIALES

Por: Jesús Castillo. Maracay

 

La Cuenca del Lago de Valencia o Los Tacariguas es una unidad Hidrográfica de  carácter endorreico que posee una extensión 3.450 kilómetros cuadrados (0,3 %  del territorio), es la segunda cuencas más importante del país, después del Lago de Maracaibo. Concentra el 13 % de la población de la región Central, es decir unos 4.750.000 habitantes según el último censo de población y vivienda, alberga el 30% de las industrias manufactureras, el 3 % de los suelos con vocación agrícola, con una alta biodiversidad. Por otra parte dentro de la cuenca existen tres  Áreas Bajo Régimen de Administración  Especial (ABRAE), el Parque San Esteban con 44.050 hectáreas, el Parque Henry Pittier con 107.800 hectáreas y el monumento natural Pico Codazzi con 11.850 hectáreas respectivamente; en este amplio territorio se encuentra el Lago de Valencia o los Tacariguas cuyo espejo de agua en la actualidad es de 460 kilómetros cuadrados. Así mismo este importante reservorio de agua es compartido por dos entidades federales: Aragua y Carabobo, teniendo influencia en once (11) municipios del primero y nueve (9) del segundo respectivamente por formar parte de sus planicies aluvionales.

En otro orden de ideas se puede señalar que la Cuenca del Lago de Valencia, presenta un conjunto de problemas ambientales tales como: La expansión urbana, la concentración de industrias, la actividad agrícola, disponibilidad y calidad del agua, emisión de efluentes de origen industrial y domésticos (solamente el lago recibe alrededor de unos 360 millones de metros cúbicos de efluentes de origen industrial y domestico al año aproximadamente), la generación y disposición de residuos sólidos, la tala y quema, el desarrollo de de proyectos no sustentables y la falta de sensibilización entre otros, sin embargo en la actualidad quizás uno de los problemas ambientales más grave e importante de América  Latina, es el aumento de los niveles del Lago. Este conflicto se ha convertido en uno de los problemas más grave del país, cuyo costo social más significativo ha sido el desalojo de numerosas familias que habitaron, por más de veinte años, viviendas construidas en terrenos no aptos para usos urbanísticos.

Durante 1975 y 1980  fueron construidas muchas urbanizaciones  en terrazas cuyas cotas oscilaban entre los 410 y 415 msnm. Para esa época el nivel del lago era de 401 msnm; el cual fue en aumento progresivo, pasando por las cotas 408 en 1999, 410 en 2005 hasta alcanzar 412 en 2011,obligando a muchas familias desalojar sus viviendas a consecuencuencia de la inundación producto del incremento del nivel del lago.

El origen de este problema estuvo en la expansión urbano-industrial hacia las zonas no aptas para tales fines, contradiciendo los principios básicos del ordenamiento territorial, en particular en áreas como cuencas cerradas. Por otra parte el  incremento en el uso urbano-industrial de las tierras planas de la cuenca está estrechamente ligado a lo antes señalado toda vez que el estado Venezolano desde 1980 hasta la fecha ha estimulado la ocupación desordenada del territorio de la cuenca, principalmente en sus áreas planas, incidiendo en el aumento descontrolado de sus efluentes urbanos e industriales que unido al aporte de sus 22 ríos que tributan sus caudales de agua al lago, mas el aporte de agua derivado desde la cuenca del Pao-Cachinche, localizada en el vecino estado Cojedes, cuya importación para el año 1983 era de 7 metros cúbicos/segundo y para el año 2011 está por encima de los 16, es decir en tan solo tres décadas los planificadores del desarrollo urbano-industrial de este ecosistema estimularon mas del100% el abastecimiento de agua para tales fines, sin considerar las consecuencias negativas que tal decisión traería para la gente que hoy vive un drama humano impresionante. Por otra parte para 1982, se contabilizaban unas 1300 industrias que tenían asiento en la cuenca del lago y alrededor de 150 utilizaban agua en sus procesos industriales, incluyendo fabricas de pinturas, papeles, cervecerías, productos químicos, fármacos y de plástico, entre otras cuyos efluentes con alta concentración de metales pesados y otras  sustancias toxicas son vertidos directa o indirectamente al lago.

Bajo este marco de referencia a partir de 1999 comienza a producirse un conjunto de migraciones de carácter externo e interno de continentes humanos hacia otros municipios del área metropolitana de Maracay como lo son  Santiago Mariño, Libertador y  Francisco Linares Alcántara respectivamente, generando caos en el equipamiento urbano, frente a la carencia de centros asistenciales, escuelas, redes viales, transporte, fuentes de empleo entre otras, traduciéndose en un conflicto de carácter social que crece a la par del lago, con afectaciones directas e indirectas sobre la economía local, así como las disponibilidad de producción de viviendas que retrasan a quienes en condiciones normales demandan una solución, evidentemente se cae sobre la improvisación y quedando la planificación del territorio ausente como política pública. En presente aun permanecen aproximadamente unas 4.800 personas en  29 refugios tales como: hoteles, escuelas e instalaciones militares con la tendencia incrementarse en los próximos días.

¿Qué ha sucedido hasta la fecha?

Se han emitidos un conjunto de decretos que en esencia no recogen el espíritu de una solución integral al problema, y así tenemos:

 

DECRETOS LEY SOBRE LAS EMERGENCIAS DEL LAGO DE VALENCIA O LAGO LOS TACARIGUA

 

  • EL 01 DE FEBRERO DE 1.999, MEDIANTE DECRETO Nº 3.219 GACETA OFICIAL NUMERO Nº 5305    ESTABLECIÓ COMO COTA DE RIESGO LA COTA 408 MSNM Y COMO COTA DE SEGURIDAD LA  410 MSNM.
  • EL 24 DE FEBRERO DEL 2.005, SE DECRETÓ Nº 3.498 GACETA OFICIAL NÚMERO 38.134PRIMER DECRETO DE EMERGENCIA SE ASIGNAN RECURSOS PARA LA EJECUCION DE OBRAS DE SANEAMIENTO Y CONTROL SE ESTABLECE LA COTA 410 MSNM COMO COTA DE RIESGO Y LA COTA 412 COMO COTA DE SEGURIDAD.
  • EL 17 DE MAYO 2011, SE DECRETA EL SEGUNDO ESTADO DE EMERGENCIA MEDIANTE DECRETO Nº 8.217 GACETA OFICIAL 39.675. SE ANUNCIAN ASIGNACION DE RECURSOS PARA OBRAS DE SANEAMIENTO Y CONTROL Y PARA LAS VIVIENDAS AFECTADAS LOS RECURSOS NO SE ASIGNARON O NO LLEGARON
  • EL 10 DE NOVIEMBRE DEL 2011, SE DECRETÓ Nº 8.582 GACETA OFICIAL 39.797 SE CREA DE NUEVO EL ESTADO DE EMERGENCIA Y SE CREA EL ESTADO MAYOR CONJUNTO INTEGRADO POR MINISTROS, MILITARES Y GOBERNADORES SE ASIGNAN UNOS RECURSOS PARA LA SOLUCION DEFINITIVA PERO LOS RECURSOS AUN NO HAN APERECIDO.
  • MARTES 13 DE MARZO 2.012, SE DECRETÓ Nº 8.844, GACETA OFICIAL Nº 39.882. SE DELIMITAN LAS AREAS BAJO RIESGO PARA SER ATENDIDAS DE INMEDIATO POR EL ESTADO MAYOR CONJUNTO HASTA LA FECHA SON MUY POCAS LAS VIVIENDAS ASIGNADAS A LOS HABITANTES DE ESTAS ZONAS LA MAYORIA ESTAN EN REFUGIOS.

Como se puede apreciar han transcurrido  13 años y solo se ha podido apreciar que los decretos atienden a solo la emergencia y no sistemáticamente un plan integral que pueda en un horizonte resuelva la situación.

 

La problemática del Lago de Valencia o Los Tacarigua.

Lago I.jpg

Por: Alfonzo Herrera. Maracay

Antecedentes

En estudios encargados por el MARN se adoptó como  viable  la alternativa oeste  para controlar los niveles del Lago de Valencia,  en aumento progresivo por el trasvase de agua de la cuenca del río Pao al Sistema Regional del Centro, y por el desvío del río Cabriales hacia el Lago, puesto en servicio en 1978. Desde hace varios años, esta problemática ha sido analizada en numerosos trabajos promovidos por el MARN, en  los cuales se plantearon y caracterizaron diversas soluciones. Entre ellas, el MARN consideró que las alternativas denominadas Tuy, Guárico, Las Trincheras y Ocumare eran las más ventajosas, y decidió evaluarlas con mayor detalle mediante la Ejecución del Estudio que aquí se resume, fijando el año 2005 como horizonte de planificación.

La primera actividad del Estudio fue una preselección entre las cuatro alternativas antes señaladas, actualizando sus aspectos técnicos y económicos. Los resultados del proceso favorecieron a las alternativas Ocumare y Las Trincheras, que contemplan obras de extracción directa de aguas del Lago y trasvase al mar Caribe, de un caudal entre 5 y 6 m3/s. ambas requieren cuantiosas inversiones; generan solo el beneficio de evitar daños  por inundación de las áreas ribereñas del Lago; y sus plazos de ejecución serian no menores de (5) años.

Por las razones anteriores se planteó otra solución para controlar los niveles del Lago de Valencia, denominada alternativa Oeste, cuyas obras de control son las siguientes;  desvío hacia la cuenca del río Pao (verano de 1997) de los ríos Maruría y Cabriales (sanitariamente recuperado con la operación de la planta de tratamiento de la Mariposa, en construcción). Con lo cual se elimina un aporte al Lago de un caudal promedio de 2.2 m3/s; inicio de operaciones en el año 2000 de la P/T de Los Guayos (en construcción), modificando su proyecto para implementar un tratamiento terciario y para llevar su capacidad al orden de 3.7 m3/s (gasto medio) en el año 2025, los efluentes serian trasvasados a la cuenca del río Pao (1.9 m3/s, en el año 2000); en la actualidad se trasvasan 5000 l/seg sin tratamiento terciario y el tratamiento primario y secundario es deficitario  y, finalmente, una obra complementaria de control para la cual se han planteado varias posibles soluciones, destacándose las siguientes; extracción de unos 0.5 m3/s de agua del Lago y trasvase al Pao, siempre que las restricciones sanitarias lo permitan; derivar ese gasto al embalse de Taiguaiguay, que recibe las aguas  de la P/T del mismo nombre, someterlo a un tratamiento terciario y conducirlo por bombeo a una planta de tratamiento en cota adecuada para incorporar el gasto de salida  (0.5 m3/s) al tramo IV de la II Etapa del Sistema Regional  del Centro, (el porcentaje de mezcla con agua fresca sería del orden 5:1). En cualquier caso, y de acuerdo con los resultados del Estudio, esta obra complementaria podría diferirse por muchos años sin que se afecte significativamente  el patrón general del control de los niveles del Lago de Valencia, según la alternativa Oeste. En la actualidad se están trasvasando 3000 l/seg desde Taiguaiguay hasta el rio tucutunemo y desde allí hasta la represa de Camatagua vía rio Guárico tampoco tiene tratamiento terciario.

El Estudio continuó con la caracterización detallada de las alternativas Oeste, Las Trincheras y Ocumare, para cuyo fin se aplicaron diversos criterios y se generaron numerosos elementos de apoyo al análisis, entre las cuales destacaron siguientes: caudales de retorno al Lago, que provienen de las aguas servidas de las poblaciones ubicadas en la cuenca del Lago de Valencia; actualización y procesamiento estadístico de la información hidroclimática; impacto sanitario y ambiental;  modelo de simulación volumétrica del Lago de Valencia; diseño preliminar de las obras de control; reutilización de las aguas servidas recuperadas sanitariamente; tiempo de ejecución  de las obras; y aspectos institucionales. Entre esos factores, el modelo de simulación volumétrica del Lago ha sido de especial importancia. En efecto, una vez definidos los aporte de agua (escorrentía; precipitación directa; gastos de retorno de aguas servidas según una hipótesis particular), y las extracciones (directa; mediante una obra de captación de capacidad prefijada; evaporación), el modelo calcula la evolución probabilística de los niveles del Lago en todo el período de análisis, que tiene una marcada influencia en la caracterización global de las alternativas de control del nivel.

Como resultado de una evaluación  comparativa de las diversas soluciones,  se recomienda la alternativa Oeste para controlar los niveles del Lago de Valencia. Según se observa en el cuadro Nº 1, sus inversiones y costos totales capitalizados son considerablemente menores que los correspondientes a las alternativas Las Trincheras y Ocumare.

 

CUADRO Nº 1 (precios año 1995)

Alternativa Inversión (MM Bs.) Costos totales capitalizados (M BsF.)
Oeste 7.217 11.094
Las Trincheras 16.820 19.612
Ocumare 25.108 37.769

 

El estimado de costos corresponde a la obra de control complementaria Taiguaiguay- Tucutunemo.

De todas  las alternativas propuestas se selecciono la alternativa oeste, que contemplaba la intercesión de todas las aguas residuales  que eran vertidos directamente a los 18 tributarios del lago de Valencia, construir colectores y enviarlas a las plantas de tratamiento, de las cuales su mayoría deberían de tener tratamiento terciario (filtración y desinfección) ya que sus efluentes tenían como destino cuerpos de agua que son fuente para el consumo humano caso Pao cachinche, Pao las balsas.

Para ello se planteo la construcción y puesta en marcha inicialmente de 17 plantas de tratamiento, de estas solo se construyeron tres que son la       Mariposa y los Guayos en el estado Carabobo y Taiguaiguay en el estado Aragua el resto aun después de 17 años no se han construido , las plantas antes señaladas fueron construidas entre 1995 y 1997.

 

Situación actual del saneamiento y control del lago de Valencia.

En la  actualidad las obras complementarias de saneamiento y control del lago de Tacariguas, están paralizadas desde el 2.009 desde esta fecha no se han construido el resto de los colectores que faltan por construir, la ampliación de la planta de tratamiento de la Mariposa está paralizada desde el mismo año , lo que implica que  más de 1.200 l/seg se vierten directamente al  embalse Pao Cachinche fuente principal de agua para el consumo humano de la región central sin recibir ningún tratamiento, igualmente el tratamiento previo, primario y secundario de la planta es deficitario no funcionando algunos componentes importantes, lo que genera que las aguas vertidas al embalse Pao cachinche son de muy mala calidad desde el punto de vista sanitario, así mismo no existe tratamiento terciario, situación que es de carácter obligante por recomendaciones del propio ministerio del ambiente en estudio realizado en 1.995 por propio ministerio del ambiente.

En el caso de la planta de tratamiento de aguas residuales de los guayos esta no funcionan sus componentes en un 60%, lo que implica que las aguas que son mezcladas con aguas del lago sus condiciones sanitarias no son aptas para ser potabilizadas estas son enviadas también al embalse Pao Cachinche, las mismas  deberían de contar con tratamiento terciario.

En relación a la planta de tratamiento de aguas residuales de Taiguaiguay esta se encuentra en pleno abandono  existe una alta deficiencia de mantenimiento sus reactores están colmatados con sedimentos, la laguna facultativa está invadida de malezas lo que la hace una laguna anoxica dejando de cumplir su función vertiendo sus aguas al embalse Taiguaiguay, de muy mala calidad desde el punto de vista sanitario.

LagoIV.jpg

Los diques la curia en el municipio Bolívar, dique Aragua en el  municipio lamas, y dique Turmero en el municipio mariño están completamente abandonados, su capacidad de trabajo se reduce a menos del 50% estas obras al igual que los canales aductores son de vital importancia para desviar aguas de los ríos Turmero y Aragua hasta los embalse Suata y Taiguaiguay, lo que permite que sus aguas no sean vertidas al lago. Es necesario la recuperación inmediata de esta importante infraestructura hidráulica a los fines que se puedan desarrollar más de 5000 ha en las poligonales de riego suata Taiguaiguay, esto vendría a ser la solución a corto plazo para detener el crecimiento acelerado del lago.

PROPUESTA PARA EL SANEAMIENTO Y CONTROL DEL LAGO DE VALENCIA O LAGO LOS TACARIGUA.

(Obras de ingeniería)

  1. Construcción de las 14 plantas de tratamiento de aguas residuales restantes que faltan por construir. según estudio del 1995.
  2. Culminación de las obras en la planta de tratamiento de aguas residuales de la Mariposa y los Guayos en el estado Carabobo y Taiguaiguay en el estado Aragua, incluyendo el tratamiento terciario.
  3. Culminación de todos los colectores que aun no se han construido 80 km aproximadamente.
  4. Acondicionamiento del desvió del rio Cabriales.
  5. Construcción de nuevo puente la Virgen vía Tucuyito.
  6. Acondicionamiento de la estación de rebombeo de Camburito en el estado Aragua 80% fuera de servicio.
  7. Construcción de nuevos desarenadores aguas arriba del dique la curia en el rio Aragua.
  8. Reingeniería de los diques y canales aductores en los diques la curia, dique Turmero y dique Aragua para interceptar 12.000 lts /seg, y ser enviados a los embalses Suata y Taiguaiguay para ser utilizados para el riego de 5.000 has de caña de azúcar o musáceas (cambur, plátano).
  9. Acondicionamiento de las plantas potabilizadoras alejo Zuloaga y Lucio Baldo de la región central.
  10. Trasvase desde el lago de Tacariguas hasta la estación de rebombeo de camburito de 3.000 l/seg y de allí hasta el embalse de Taiguaiguay.
  11. Estudio de factibilidad para la potabilización de aguas del lago de

12 Incrementar el trasvase desde Taiguaiguay a los valles de Tucutunemo en              9.000 lts /seg.

  1. Estudio de factibilidad para trasvase hacia el rio Tiznado.

 

Educación Hídrica

aguaedu02

 Por: Jesús Castillo. Maracay

Aunque el agua cubre más de dos tercios de la superficie de la Tierra, es un recurso escaso para muchas personas en el mundo (menos del 0,5% de toda el agua está inmediatamente disponible para el uso humano). El agua es parte fundamental e insustituible de todos los ecosistemas. Es  también el  sustento de muchas actividades productivas, y un elemento de confort irrenunciable de nuestros hogares y nuestras ciudades. Tal como está en su propio medio y en su estado natural, el agua es oferta de un profundo bienestar ancestral universalmente apreciado. Sin embargo, La insuficiencia de agua, sobre todo agua potable y para el saneamiento, es causada principalmente por sistemas ineficientes de suministro y no por falta de recursos, de ahí la importancia del papel de la educación en la promoción de sistemas sólidos de gestión del agua.

Si con la Educación Ambiental sólo pretendemos que los alumnos se acerquen a la naturaleza, de forma que sepan que está ahí y conozcan los nombres de los distintos elementos que la configuran y cómo funcionan sus ecosistemas, en este caso la gran mayoría de los materiales editados son válidos, y podemos decir que alcanzan en buena medida los objetivos propuestos. Otra cosa es si a través de la Educación Ambiental, además de todo eso, pretendemos que los escolares reciban elementos de juicio sobre la conservación de las funciones naturales, en nuestro caso del agua , y sobre las complejas consecuencias negativas causadas por determinados niveles de disfunción y desorden hidrológicos derivados de una explotación llevada más allá de un determinado nivel, o si procuramos además, que tengan elementos de juicio para poder reflexionar sobre el papel que el agua desempeña y ha desempeñado en la vida de las personas y de las sociedades, en los sentimientos humanos, en las culturas, en las emociones, en los simbolismos; si queremos que tengan capacidad de reflexionar por ellos mismos sobre la cadena de tópicos sobre la que se sustentan hoy en día nuestras grandes políticas hidrológicas como las del Plan Hidrológico Nacional, basadas en la existencia de unos ríos “excedentarios”, a los que les sobrarían aguas que estaríamos tirando inútilmente al mar, y unos ríos “deficitarios” a los que les faltaría agua; en la existencia de desequilibrios hidrológicos de la naturaleza, en cuencas con déficit estructurales,  o en la profunda manipulación del lenguaje hidrológico. En este caso, harían falta unos programas, unos métodos, unas filosofías, un lenguaje y unos materiales diferentes de los actuales.

aguaedu

Entonces, para que la pretendida Educación Ambiental sea realmente efectiva, hay que dotarla de unos planteamientos reflexivos que vayan más allá de la anécdota o de la propia salida escolar. Un ejemplo claro, y a veces penoso, son las actividades que se vienen llevando a cabo dedicadas a la ciudadanía y, por extensión, a niños y jóvenes sobre el consumo responsable y ahorro del agua en las ciudades.

Por supuesto es una buena idea inculcar el consumo responsable del agua en las ciudades; pero ahí no está el problema. Es bueno que los niños y jóvenes sean conscientes de que está en nuestras manos reducir el consumo del agua en las ciudades sin que por ello tengamos que hacer grandes sacrificios, y que sepan que de esta forma contribuimos a una mejor educación.

En ese sentido, si se enseña a los niños una higiene adecuada, la educación primaria puede convertirlos en educadores en salud para sus familias, transmitiendo de este modo información y aptitudes vitales susceptibles de reducir al menos en un 40% la vulnerabilidad del hogar a contraer enfermedades diarreicas mortales.

Por otra parte, mejorar y asegurar el acceso a la educación primaria para las niñas favorecerá una mayor participación de la mujer en los procesos de toma de decisión en la gestión de los recursos hídricos, conforme al objetivo 3 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer.

Así mismo las niñas constituyen la mayoría de los 115 millones menores que actualmente no asisten a escuela. El 80% de los niños que no asisten a la escuela primaria en África Occidental y Central, Asia Meridional y África del Norte y Centro-Oriental tienen madres que no han recibido ninguna educación formal. Esto se debe, entre otras razones, a que muchas mujeres y niñas deben recorrer largas distancias para llevar agua a sus hogares y/o la falta de instalaciones sanitarias en las escuelas, lo que obliga a las niñas a buscar refugio en los bosques donde pueden correr el riesgo de sufrir ataques sexuales, enfrentándose al ridículo y a la vergüenza.

Algunos autores, señalan que en  estudio  en Bangladesh indican que disponer de servicios sanitarios separados entre niñas y niños podría incrementar un 15% el número de niñas que asisten a la escuela, así como las enfermedades relacionadas con el agua como la diarrea y las infecciones parasitarias cuestan 443 millones de días de escuela cada año lo que equivale a un año escolar completo para todos los niños de 7 años en Etiopía y disminuye el potencial de aprendizaje, las infecciones parasitarias transmitidas por el agua y la falta de saneamiento disminuye la capacidad de aprendizaje de más de 150 millones de niños.

El vínculo de la inseguridad hídrica con la salud y la educación se extiende a la edad adulta. Algunas investigaciones llevadas a cabo en varios países demuestran la estrecha relación existente entre los ingresos y la altura del adulto. Los niños que sufren ataques reiterados de enfermedades infecciosas y diarrea tienen más probabilidades de llegar a la adolescencia y a la edad adulta con una altura reducida, lo que se relaciona con deficiencias cognitivas y la falta de logros

Bajo es te marco de referencia la gestión y utilización eficiente del agua por parte de las poblaciones sólo se consigue impartiendo educación básica en materia de agua, saneamiento e higiene.

El conocimiento de los asuntos relacionados con los recursos hídricos resulta tan importante como ofrecer una buena base educativa a potenciales profesionales capaces de controlar y gestionar dichos recursos de forma adecuada. En los últimos 30 años, los países en vías de desarrollo han realizado enormes progresos en la matriculación en todos los niveles: en 1960, menos del 50% de los niños de 6 a 11 años estaban matriculados en la escuela primaria, comparado con el 79% actual.

En este contexto, la Educación para el Desarrollo Sostenible ofrece la oportunidad a los educandos, especialmente aquellos se encuentran excluidos o marginados, de recibir una educación sobre el agua, incluyendo ciencias, extracción de agua, saneamiento e higiene, así como les ofrece la posibilidad de desarrollar conocimientos, destrezas, valores y comportamientos que fomenten la sostenibilidad en el manejo del agua. Esto implica lo siguiente:

 

(a)          El aprendizaje fomenta cambios de comportamiento y proporciona las competencias necesarias para participar en la gestión hídrica;

(b)          Las escuelas y otros entornos educativos promueven la sostenibilidad en la gestión hídrica, lo que incluye el acceso al agua potable y a instalaciones de saneamiento;

(c)          Las estructuras y políticas educativas, al igual que la administración, orientan, coordinan, monitorean y evalúan para asegurar una respuesta educativa que sea efectiva, sostenible e institucional a los asuntos de la gestión hídrica.

 

wet